Nube… como la nuestra.

Volaba.
Volaba una nube despistada
buscando a su mamá,
pero no la encontraba.
Pasaban las horas,
pasaba el aire por las montañas,
por los ríos, el agua
y de su mamá… nada.
A veces, subía y otras bajaba,
se divertía tocando las antenas,
los tejados de las casas,
casi se perdía,
desaparecía… jugaba
metiéndose
por las ventanas.
Triste y cansada,
se sentó a mirar
desde lo alto de una chimenea
y vio la ciudad
y una escuela
y más allá un tren
que no paraba.
Anochecía.
Las aves en su vuelo
arrastraban una  luna
y la mamá esperaba
y esperaba,
con la lumbre del sol
ya casi apagada.
Con la cena recién hecha
se preguntaba:
-¿Dónde estás mi niña?-
y la pequeña,
volaba y volaba.
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Mi intento, se quedó en tu suspiro.

Adivino que respiras al otro extremo de mi vida, en cualquier pliegue de las sábanas, que son nuestro campo de batalla.
Imagino que te persigo como un suicida, por las curvas más peligrosas de tu geografía, por tus pies, por tus gemelos, por tus muslos…
Desvio mi atención hacia dónde la locura es inmensa y otra vez -lo confieso- descubro que me siento sólo, medio muerto y ni siquiera el sol ha rozado -es tan temprano…- el borde de tu boca.

En el aire se desviste tu olor cansado de tu carne, amenaza con desenterrar un pedazo de mi vida, de mi respiración…. Me prometi que si volvia a despertar haria, encima de tus pechos con la lengua, mi hogar, mi casa… ahora, ni siquiera sé, si quiero salir del perímetro celestial de tus piernas.

Quiero tener tu cuerpo desnudo sobre la cama siempre, quiero sentir cuál es mi fortuna al tenerte, saber que florece, otro hombre nuevo entre tus brazos cada mañana, entender que sin ti, el verbo amar queda obsoleto, no vale tanto, quizas nada.

Qué delicia es recorrer tus labios, despacio, sin prisas, qué necesario es que escriba un manual de explorador, que trate sobre tu cuerpo, que me devuelva, urgentemente, a la vida, qué poco ruido hacen al pasar los minutos, las horas,en tu compañia, qué lumbre misteriosa es esa que tiene tu vientre que no arde, ni quema, que mis dedos mojan…

Adivino que respiras y yo a rachas, contigo intento lo mismo, respiro.

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Palabras que tomé de tu boca.

Mi pensamiento era ilegible pero imprescindible. Mi meta era yo y hacer de cada día algo superable, mi vida soportaba la manía de ponerme retos… la carrera más importante que haya corrido nunca, era poner aunque doliera, a todos los espejos, mi mejor sonrisa, la más sincera, la que en todo momento, porta mi hija.
Porque prometo no vivir otra… voy a vivir ésta vida con todas mis fuerzas, cómo me dé la gana con sus virtudes y defectos, con mis alas desplegadas volando a cuarenta centímetros sobre el suelo, voy a dejarme el corazón, la piel, el alma por mis padres, mi familia, no por quien tú… sino por quien yo quiera, voy a hacerme un tatuaje nuevo, con tu huella.
Mi pasión, mi debilidad, mi último y gran sueño que respires, lo que yo respiro, que cada delirio traiga consigo, el comienzo de una nueva aventura, juntos y que mañana como hoy todo exista, todo fluya no porque deba sino, porque tengo ganas, porque quiero, porque desde que despierto -me ves, no hace falta que te lo diga- lucho.

Hoy merecia escribir esto, una página más en el libro maravilloso de mi vida.

Invierno y después, verano.

Hoy.
Hoy, te he visto llegar desde la ventana de mi habitación
y me ha dado alegria, verte.
Hoy. Hoy, quizá me he arriesgado contigo quitando
toda mi ropa de abrigo, inexorablemente
y la he guardado, sin doblar al fondo del armario.
Me ha costado una sonrisa que pusieras
un sol radiante, a mi dia.
Hoy. Hoy, te digo: – Primavera, bienvenida.- aunque
llegas, casi tarde cuando ya es verano
y a mi ánimo le quedaban unas flores que sólo,
crecian en las puertas del invierno.

Hoy. Hoy, con las prisas no he sido honesto contigo,
he pensado más bien, en mi que en el decorado que has traído,
para ponerlo sobre las praderas y valles que no pisaba
desde hacia tiempo, por el frío. Me ha gustado
la alfombra de amapolas, margaritas, lilas… que has bordado
para mi, con todo tu cariño , en los verdes campos
que parecían sin sol tristes, apagados y sin brillo.
Fijate, que no soy de elogiar un trabajo si no esta bien acabado
pero, qué se puede decir de lo que has elegido
para mis días -no sé cómo decírtelo-
del album de tonalidades, los colores más bonitos.

Hoy. Hoy, has volcado sobre mi vida, la tuya,
sin avisarme y me he visto tan colmado de fuerzas,
de alegría, de ganas de comerme el mundo
que me ha dado miedo de que aquì, a unos meses
me vea entre los huesos del otoño diciéndome:
– Cuánto, añoro lo tuyo.

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Mi mala hostia.

¿Es que nadie se da cuenta de que no soy feliz, de que los días me ponen tantas trabas, de que me cuesta sonreir?
¡¡¡Dios!!! Còmo me encanta mi mala hostia. No lo puedo remediar, es como poner un punto y aparte en mi paciencia, es como estrujarme a mi mismo las pelotas, no de manera delicada sino fuerte, a conciencia para luego soportar el dolor y hacer despertar así, a la ira…

Y

es que sinceramente, me afectan de forma terrible las injusticias, no sé contenerme, no sé porqué se me vuelve vinagre la sangre y todo lo que antes parecía a simple vista tranquilo, habitable… regresa para volver a ser un ambiente convulso, agónico, irrespirable.
Sospecho, de que parte de esta culpa pueda tenerla ésta vena azul, que riega la parte occidental de mi cabeza, la que sentencia mis emociones, la que influye en mi conducta y hace que me comporte de forma salvaje e involuntaria.
Ya sé que la violencia no es el camino pero hoy, debería de salir para romper las piernas a alguien, para que me tomaran en serio, para que tuvieran constancia de cómo estoy por dentro, para que dejaran de infringir las normas y se respetaran las pautas normales que se requieren en una convivencia.
En serio, de verdad ¿es tan dificil? entonces por qué estrangulan mi moral, por qué ponen en mis manos unas armas que no necesito, ni se utilizar. Me decepcionan la mayoria de las personas, me generan angustia, me salen sarpullidos, me crean alergia. Pienso que deberian hacer un pais, exclusivamente para este tipo de gente estúpida, para esta clase de individuos que lo único que aportan son estas consecuencias, como la de tú y yo dándonos explicaciones, del por qué de ésta mi mala hostia

.

La muerte como mi vida

Sé que nada de esto me eximiría

o me protegería,

si quisiera decir en mi defensa:

-“Qué majestuosa se aprecia desde aquí, la muerte

mirándola apoyado desde esta balaustrada.”

– “Qué preciosos, se les aprecian los ojos

observándome, desde tan cerca, qué larga su melena,

cayendo sobre sus hombros huesudos, de negro y ceniza.”
“Qué minúscula se erige mi existencia

bajo este cielo, asilo de tantas estrellas,

que pareciera que, estuviera arrugando
para mí, su nariz color de luna,

como muestra de complicidad

o de cariño. Quién sabe…”

En este reguero de horas,

en este momento en que la sangre

cuelga de las venas,

como queriendo salírseme de ellas.

Qué impertinente, puede ser a veces,

mi boca buscando palabras que asustan,

qué monstruosa, la escritora que habita en mi cabeza,

qué mueve letras, que pasa páginas y con desgana me deja estas…

Hubo un tiempo,

en que me pareció exquisita la vida,

en que se me antojaba, como una obra de arte

de una belleza incalculable, exhibiéndose ante mí,

sucinta pero espectacular. No por pensar así, voy a desdecirme

ni a sentir vergüenza, ni a dar mayor importancia pero,

es que me extraña que un día llegué con la muerte,

a un acuerdo de morir, un jueves del mes de enero

y hoy, sábado catorce del mes de octubre

las ganas se me abren…

Y no hay mañana, en que no despierte y aún en la cama,
me haga un examen rutinario y heroico,

con una sonrisa nerviosa -manos, boca, nariz, brazos, piernas…-

encuentro todo en su sitio. Y ella mirándome desde la lejanía,

divertida que no me alcanza, ni yo hago intención de que lo haga.

Me fascina su presencia, su poder…me atrae -pienso-mientras

me rasco la espalda y aprovecho para quitarme las alas
mirar por última vez, entre las cortinas
abrír la ventana y sin saber, muy bien por qué
salté, salí a buscarla.

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Sin querer, te rocé.

Hoy, a las dos de la madrugada,
he cerrado mis ojos y aún
seguias inundando,
alimentando mi entorno,
todavía tenía como camisa puesta,
una paz inmensa sumergida
por dentro del pecho, una sonrisa
tonta que se me repartía por toda la boca,
una nube cosida de un azul misterio
y al fondo tú, aunque te costará tanto reconocerlo. 
Amor, que cruzas despacio,
con los pies descalzos la habitación rosa
de mi imaginación. Amor, dime si soy yo
o eres tú, quien en un acto de rebeldia,
rompes los cimientos de mi cordura,
de la razón.
Sin control, vivo o mejor dicho,
deambulo por las calles sujeto
a tus hilos y es más, contigo
no temo a nada, no tiemblo, no…
Contigo tengo otra realidad, existo
en otra dimensión, utilizo
palabras que ni por asomo
sabia que las tenia en los labios.
Amor, que gusto da pronunciarte,
disfrutar…no tienes ni idea cuanto,
de ti en mi voz. Evito soñarte
porque sé que en un sueño,
no cabes pero en mi corazón,
siempre tienes segundos, minutos,
horas en las que revuelves todo,
incluso de ti se impregna hasta el aire.
Amor, te confieso que casi rozo
morir cuando no te tengo,
cuando me dejo llevar a una velocidad infernal,
sobre la piel de mi pulso;
se me eriza el vello,
al saber que eres casi palpable,
que eres menos mentira
que el mundo.
Amor,
hoy duermo con la firme intención
de encontrarte, siempre conmigo,
con la certeza de que desdoblas
mi personalidad y en vez,de preocuparme digo sí te quiero.Captura

Paisajes de mi decadencia.

Te he reservado aquí, en primera fila,
el mejor de los palcos que tengo para que vieras,
cómo se rompe mi vida,
cómo se resquebrajan los sueños,
cómo impresionan las grietas
que hay dentro de mi cabeza.
Te he seleccionado, sin ningun tipo de criterio,
las mejores escenas para que no perdieras detalle,
de cómo puede quebrarse una ciudad entera,
si miras siguiendo estas normas,
desde mis ojos -claro esta- hacia fuera.
Percibirás como sin nada, se va quedando la caja
que parecía estar llena de ilusiones
y proyectos por cumplir…
Tiembla mi mano izquierda
o es el efecto que una lágrima,
provoca al estallar peligrosamente
dentro de mi ojo. La mañana
llega para inundar con su luz
nuestra cama.
Te siento detrás mía
y una amalgama de sensaciones
y escalofrios trae tu abrazo. Me asaltas
por la espalda quizá, porque sea éste
el lugar o el modo más idóneo,
para desmantelar la angustia.
Aplazo un suspiro tal vez, pueda
que quede mejor, no para hoy sino
para mañana y no resulta nada sencillo
más cuando la presión deja,
sin sitio siquiera para maniobrar
a los sentidos.
De seda inyectado en frio
parece tu tacto al contacto
con el dorso de mi mano.
Tus yemas se pasean por mis dedos,
como intentando calmar algo
que todavía no, te aseguro
que haya comenzado
aún sigo siendo hombre,
tienes razón.

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Casi un sueño, eres.

En este estado, de abandono
y medio, en ruinas,
en el que tengo tu sueño,
en este ambiente de tinieblas,
a medio inventar …
aún pintado, en negro …,
así, como sin querer,
al fondo de esta noche, trémulo, llego,
con los destrozos,
todavía visibles,
que me ocasionaron el dia,
con una angustia,
algo mayor, de lo normal,
jugando en el pecho…
– siempre he pensado
y ahora, no me equivoco –
que el dolor, tiene conmigo,
últimamente, su mejor entretenimiento.

En este campamento, improvisado, al otro lado, de mis ojos,
en este acto diario, de descolgar el alma
– doblarla, guardarla con cuidado …-
en este episodio, tan intimo,
me abrazo a ella, por si mañana,
no pudiera hacerlo,
por si no encontrara,
a ninguno de nosotros,
con tanto trasiego …

Con tanto explicarme, te he dejado, casi a un lado …
después de las puertas,
me queda, del paisaje,
colorear el cielo,
rematar, si acaso, para tus pies descalzos,
el camino, con una alfombra
de terciopelo blanco,
un sol, que he encargado, hacer al verano
y para tus manos…

Ya estas cerca, te presiento …
me recostare, para verte llegar,
detrás de los parpados.
Es cuestión de suerte o
si soy optimista, de tiempo,
en minutos, te tendré aquí y yo…
qué importa, donde quede yo,
lo fundamental, es que vienes,
ya esta todo listo…
Bienvenida a tu sueño.
Ahora, que parece que,
por momentos, voy
perdiendo la voz… ya te veo.
¡ Sssshhh ! ya me callo.

Otros labios, con urgencia.

La ciudad tenia un cielo precioso que me acostumbre, a ver a través de tus ojos, un paisaje que parecía que no cambiaba nunca o esa era mi sensación. Después de todo, yo solo era un simple guiñapo, a merced de todos y del viento, una sombra frágil con sueños pequeños, de ser libre aunque, quizás eso era soñar a lo grande o estar loco a medias o por completo.
La noche me sacaba unos monstruos que sabían como desestabilizarme, unos pensamientos que me buscaban, ellos solos en los cajones, utensilios cortantes y es verdad que mis venas eran tan indefensas y frágiles como la misma piel que las cubre, pero apareciste tú y me la forraste de un material, a prueba de cortes, irrompible.
Tuviste razón, durante ese tiempo me vinieron a visitar otros espectros, a cada cual más inquietante pero, ya eran menos agresivos. Me sentía, a veces tan divertida yo conmigo misma con los nuevos habitantes …el más simpático el tuyo -demonio, con traje blanco demonio de domingos- eras tan distinto a los otros… chocabas tanto con mi realidad, por ejemplo con la bestia más horrible de todas, con la que me destapaba las voces y pernoctaba en mi cerebro. Te lo dije el primer día: “Necesito con urgencia deshacerme de estos labios.”- Tú me respondiste con una mirada dulce y acogedora y desde entonces, no supe alejarme de tu lado.

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