No sé… pero te escribo.

Empecé a poner palabras, sin control, a discreción, sin estar realmente atento, de si el pensamiento podria seguirme el ritmo, sin ser consciente de que un día podria dejar de ser hombre, para ser solo verso o renglón o párrafo, sin estar capacitado para comprender de que en cada frase, podria irse una parte de mí, para luego -¿quién sabe…?-  quedarse sumergida, no sé bien en que ojo o en que silencio o casa…

Empezaría a dejar de tener prioridades tan banales como la de respirar, vivir… porque a escondidas de todos, del mundo, comenzaria a tener otra vida, más liaviana y más completa, aquí. Aquí, estoy seguro que no vendrian a buscarme ni las horas, ni los días, ni el miedo, ni el hambre… aquí solo me valdría estar despierto, vigilante para que un punto y final no se desplomase sobre mi y en un descuido infantil, me matase.

Anuncios